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Tercer poemario: "No se lo digas al aire"ed. Olifante 2024.

  • rddiago
  • 16 ago 2024
  • 2 Min. de lectura


Este tercer poemario surge del corazón como toda la poesía. Se puede mentir en la narrativa, en los cuentos, novelas, en las obras teatrales, pero nunca en poesía.

La poesía brota, y flota, a nuestro alrededor. En cada amanecer o crepúsculo, en la sonrisa de un adolescente o la mirada de un adulto. En el olor de un bebé o de una flor o un campo.

Solo hay que escuchar al aire y sentir la melodía diaria que se halla en otra frecuencia por encima de los sonidos cotidianos.

Bécquer encontró la poesía en unos ojos azules que lo miraban. Aunque la poesía no siempre se busca. Como una ráfaga de aire intermitente aparece y desaparece y azota sin piedad nuestra cabeza o susurra con su brisa en nuestros oídos.

El aire siempre nos lleva y nos trae y bien los sabemos los aragoneses en los incontables días de cierzo.  Y ese aire protagonista y testigo invisible de nuestras vidas nos enloquece y nos delata.

Esta vez la frase no es No se lo digas a nadie sino No se lo digas al aire porque hay secretos que son contados a voces.

Lo maravilloso de la lectura es que mientras no abras un libro siempre quedarán miles de palabras momificadas en tinta y atrapadas en un papel, pero cuando te decides a abrirlo, revivirán en tus ojos y en tu mente y quizás en tu boca para expandirse en un remolino de viento y de sorpresa.

No se lo digas al aire habla de pasión. La pasión del amor, la belleza, la desilusión, la imperfección relacionadas con todo lo visible e invisible que nos rodea. La naturaleza misteriosa, bella y árida que nos enmarca la vida y para la que muchas veces no tenemos ojos ni voz.

En este poemario el protagonista es el viento como lo es el amor, la soledad, la plenitud o la decepción.

En este poemario el protagonista es el mar con sus idas y venidas y sus voces de sirenas.

En este poemario el protagonista es la tierra y su olor a raíces, a barro, a madre.

A veces el protagonista son los edificios de cemento o quizás el silencio del sol árido que rompe en colores al atardecer.

Oído, vista, tacto, olfato…

Te voy a decir un secreto, el único protagonista en la poesía eres tú. Solo cuenta lo que tú sientas al leer esos poemas, tus emociones tu yo más auténtico e interior. Solo así te dejarás llevar por la magia de una composición de música y palabras que buscan acariciar tu corazón.

Pero ya sabes nuestro secreto: No se lo digas al aire.



Raquel Diago

 
 
 

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