top of page
Buscar

Poemas por la paz

  • rddiago
  • 16 feb 2025
  • 2 Min. de lectura



El pasado sábado, 8 de febrero, tuvo lugar un recital de poemas por la paz organizado por la Asamblea ciudadana por la paz y la asociación aragonesa de escritores en el salón de actos del Museo Pablo Gargallo.

Tuve el honor de escuchar autores con poemas sobrecogedores y aportar mi pequeño poema sobre un deseo y un clamor que debería ser escuchado en todos los lugares del mundo donde actualmente hay violencia y horror. Ojalá algún día podamos hablar de verdad de la paz.

PAZ

 

PAZ de la A a la zeta

De la Zeta a la A.

Del amor sin remordimientos

al perdón sin barreras

de la calma sin duelo

a los dulces momentos.

De besos robados

a gentes amadas

de amistades sinceras

a abrazos protectores

de risas cristalinas

a miradas tranquilas.

 

Así quisiera yo la Paz

de la A a la zeta

de la Zeta a la A.

De Afganistán a Zimbabue

de Ámsterdam a Zúrich

de Adra a Zaragoza

de la zona árida a la zona aural.

Más amor, menos zafiedad

Menos abusos, más lealtad.

 

Quisiera la PAZ

de la A a la zeta

de la Zeta a la A.

Del altar de la luna

Al zénit de la verdad.

Del sueño de un mundo sin fronteras

al deseo del amor universal.

Del susurro de los vientos

a la calma del  intenso mar.

 

Quisiera susurrarte estas palabras refugio

estos anhelos sinceros

de esta lucha silenciosa

para que encuentres tú también la calma

el reposo, la felicidad.

 

Solo hay una palabra posible

entre la A y la zeta

Entre la zeta y la A:

La PAZ

 

 

 

LA PAZ NO ES UN SUEÑO

 

La paz no es un sueño, 

es un susurro tenue 

que se desliza entre los días grises, 

una caricia invisible 

en el alma cansada del viajero. 

 

La paz es el otoño 

cuando las hojas danzan 

sin prisa ni reproches, 

y el viento susurra secretos 

que solo entienden los árboles. 

 

La paz es un encuentro 

en la mirada de un niño, 

es la risa compartida 

sin barreras ni fronteras, 

es un abrazo que cura. 

 

La paz es un instante eterno 

donde el tiempo se detiene, 

es el soplo de vida 

que nos recuerda que somos uno, 

sin distancias ni temores. 

 

La paz es el intento perpetuo 

de entendernos sin palabras, 

de construir puentes invisibles 

que nos unan en el silencio, 

en la complicidad de ser humanos. 

 

La paz no es un anhelo lejano, 

es la certeza íntima 

de que podemos, juntos, 

crear un mundo donde el amor 

sea el idioma universal. 

 

La paz es un vuelo sin alas, 

es la esperanza renacida, 

es el sueño que, despiertos, 

debemos forjar con nuestros actos, 

día a día, sin descanso. 

 

La paz, al final, 

es el reflejo de nuestras almas 

en el río de la vida, 

un canto suave que nos guía 

hacia un horizonte sin sombras. 


Raquel Diago

@raqueldiagoescritora

 

 

 
 
 

Comentarios


bottom of page